lunes, 11 de noviembre de 2013

Liderazgo Académico e Innovador


Cualquier aprendizaje supone una ordenación de los datos y una coherencia entre ellos. La visión del mundo del aprendiz se ensancha con cada nuevo aprendizaje, desde la lectura, la escritura, la geometría o una segunda lengua. Cada nuevo aprendizaje opera una especie de cambio de paradigma.
Hay aprendizajes que podemos denominar como mera instrucción, que son un conjunto de habilidades teóricas y técnicas que dotan al individuo de las herramientas básicas para desempeñarse en la vida competitiva, y otros aprendizajes que podemos denominar cultura, que hacen crecer la conciencia y esculpir integralmente al ser humano.
El líder/lideresa pedagógico/a, en sentido estricto, no puede "enseñar" a otros -sobre todo a formarse culturalmente- como se le podría enseñar a alguien a rellenar un formulario.
Con un simple discurso o sermón, rara vez convence a alguien para que cambie sus paradigmas. La destreza de este tipo de líder pedagógico, reside en la capacidad de convencer a las y los educandos a que realicen la experiencia por sí mismos, convirtiéndose en ejemplo viviente de libertad y energía, de compromiso y responsabilidad, de guía y modelo para elevarse por encima de niveles rastreros hasta grandes alturas mentales y espirituales.
Un liderazgo educativo consiste en la visión de ayudar a las y los docentes a reconocer sus más profundos sentimientos y motivaciones, para que miren en su interior en busca de su propia auto-conciencia. Ello hace surgir un profesor/a líder, que con amor y preparación hace que el proceso educativo se convierta en una actividad dinámica, expresiva y transformante.
El liderazgo educativo supone romper con el esquema de las verdades "petrificadas". Para ello se pondría a los estudiantes en situación de tener que enfrentarse con paradojas, con posiciones filosóficas antagónicas y con las repercusiones que se derivan de sus propias creencias y comportamientos.
En general, cuando hablamos de inteligencia, hablamos de capacidades adaptativas. En alguna medida, esta visión es compartida por los no expertos en el estudio de la inteligencia.
La visión popular de "alguien inteligente" normalmente hace referencia a alguien que es hábil para resolver problemas. La mayor parte de estas habilidades de resolución de problemas son de tipo lógico matemático y, a veces, verbal.

 Aunque también es cierto, por lo menos en México, que se dice que alguien es listo porque se "sale con la suya" y frecuentemente este "salirse con la suya" implica habilidad en el campo social. No conozco una prueba de inteligencia convencional que mida esto último, y sin embargo, es muy probable que, en efecto, sí exista un buen nivel de inteligencia en esa persona "lista".En la investigación científica de la inteligencia se han dado malos pasos y frecuentemente se han usado premisas poco claras. Sin lugar a dudas, parte del error está en los propios instrumentos de medición de la variable en cuestión.







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