Cualquier aprendizaje supone una
ordenación de los datos y una coherencia entre ellos. La visión del mundo del
aprendiz se ensancha con cada nuevo aprendizaje, desde la lectura, la
escritura, la geometría o una segunda lengua. Cada nuevo aprendizaje opera una
especie de cambio de paradigma.
Hay aprendizajes que podemos
denominar como mera instrucción, que son un conjunto de habilidades teóricas y
técnicas que dotan al individuo de las herramientas básicas para desempeñarse
en la vida competitiva, y otros aprendizajes que podemos denominar cultura, que
hacen crecer la conciencia y esculpir integralmente al ser humano.
El líder/lideresa pedagógico/a, en
sentido estricto, no puede "enseñar" a otros -sobre todo a formarse
culturalmente- como se le podría enseñar a alguien a rellenar un formulario.
Con un simple discurso o sermón,
rara vez convence a alguien para que cambie sus paradigmas. La destreza de este
tipo de líder pedagógico, reside en la capacidad de convencer a las y los
educandos a que realicen la experiencia por sí mismos, convirtiéndose en
ejemplo viviente de libertad y energía, de compromiso y responsabilidad, de
guía y modelo para elevarse por encima de niveles rastreros hasta grandes
alturas mentales y espirituales.
Un liderazgo educativo consiste en
la visión de ayudar a las y los docentes a reconocer sus más profundos
sentimientos y motivaciones, para que miren en su interior en busca de su
propia auto-conciencia. Ello hace surgir un profesor/a líder, que con amor y
preparación hace que el proceso educativo se convierta en una actividad
dinámica, expresiva y transformante.
El liderazgo educativo supone
romper con el esquema de las verdades "petrificadas". Para ello se
pondría a los estudiantes en situación de tener que enfrentarse con paradojas,
con posiciones filosóficas antagónicas y con las repercusiones que se derivan
de sus propias creencias y comportamientos.
En general, cuando hablamos de
inteligencia, hablamos de capacidades adaptativas. En alguna medida, esta
visión es compartida por los no expertos en el estudio de la inteligencia.
La visión popular de "alguien
inteligente" normalmente hace referencia a alguien que es hábil para
resolver problemas. La mayor parte de estas habilidades de resolución de
problemas son de tipo lógico matemático y, a veces, verbal.
Aunque también es cierto, por lo menos en
México, que se dice que alguien es listo porque se "sale con la suya"
y frecuentemente este "salirse con la suya" implica habilidad en el
campo social. No conozco una prueba de inteligencia convencional que mida esto
último, y sin embargo, es muy probable que, en efecto, sí exista un buen nivel
de inteligencia en esa persona "lista".En la investigación científica
de la inteligencia se han dado malos pasos y frecuentemente se han usado
premisas poco claras. Sin lugar a dudas, parte del error está en los propios
instrumentos de medición de la variable en cuestión.
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